La alta temperatura en una zona focalizada puede ser muy beneficiosa en diferentes aspectos, los cuales van, por supuesto, desde el tratamiento de dolor hasta la relajación. Para disfrutar de sus beneficios de manera segura existe la termoterapia, que nos permite aplicarnos calor de diferentes maneras, como, por ejemplo, con bolsitas de calor instantáneo, el producto que queremos darte a conocer hoy con este post.

¿Qué son las bolsitas de calor instantáneo con gel y qué usos tienen?

bolsitas de calor instantáneo

Las bolsas de calor son cualquier producto cerrado y con capacidad en su interior para incluir un compuesto o ingrediente capaz de absorber calor y de desprenderlo de manera lenta. La cobertura exterior, además, debe fabricarse con materiales que hagan que esa temperatura sea segura para el contacto con nuestra piel.

En este caso, las bolsitas de calor instantáneo con gel serían estos saquitos que son capaces de producir calor de manera rápida y que, en su interior, incluyen gel, es decir, este es el material que recoge el calor.

¿Para qué se usan? Bueno, evidentemente, su función es la de poder aplicarnos calor de manera focalizada. ¿En qué nos beneficia esto? Podríamos dirigir sus beneficios en tres direcciones.

  • Calentar: Lo primero y principal es que la zona donde apliquemos la bolsa se caliente. Esto se puede hacer para recuperar la temperatura, por ejemplo, si en nuestro trabajo nos movemos de un espacio muy frío a otro de temperatura media o, simplemente, si hemos salido a un lugar descubierto durante los meses de frío durante varias horas y, al volver a casa, no somos capaces de entrar en calor. También son un básico a la hora de preparar el cuerpo para realizar masajes profesionales.
  • Tratar dolor: Cuando nos hemos lesionado (contusiones articulares y musculares) y, pasado el tiempo de evolución aguda, seguimos sufriendo dolor, el calor es nuestro mejor aliado. Eso sí, hay que vigilar que ya no existe calor en la zona (de manera natural), enrojecimiento ni hinchazón. En este caso, debes recurrir al frío.
  • Relajar: El calor es mucho mejor que el frío a la hora de relajarnos, reduciendo la actividad de nuestro organismo si estamos en reposo. Este resulta más agradable y, por tanto, nos ayuda a relajarnos, algo esencial en momentos críticos como cuando el dolor aumenta, no podemos dormir o, en general, no ¡s encontramos fuera de nosotros mismos.

Estos efectos se consiguen gracias a la triple actuación del calor en nuestro organismo:

  • Vasodilatación: El calor hace que se produzca lo que se conoce como hiperemia, que es el aumento del flujo de la sangre en la zona. Esta ayuda a que los tejidos se nutran, elimina el deshecho tanto de estos como de articulaciones y disminuye el dolor gracias a su efecto de analgesia.
  • Reducción de presión arterial: La presión sanguínea se ve reducida cuando calentamos nuestro cuerpo en reposo. Esto ayudará a que los músculos vuelvan a su lugar y a que se reduzca la hinchazón cuando esta se mantiene después de varios días tras sufrir una contusión.
  • Sedación: El calor aplicado durante bastante tiempo produce, sin más, un estímulo sedante ya que se reduce el espasmo muscular, se favorece la relajación de las fibras, la conducción nerviosa se hace más lenta (por lo que se tarda más en volver a sentir dolor) y se evita la sobrefatiga.

¿Cómo funcionan las bolsas de calor instantáneo desechables?

Cómo funcionan las bolsas de calor instantáneoLas técnicas utilizadas para que estos productos funcionen tan bien son diferentes en función del tipo de bolsa, si bien, las desechables se caracterizan por conseguir esa temperatura más alta en sólo unos instantes.

Estas funcionan mediante reacciones químicas y, además de las de calor, encontramos, por funcionamiento idéntico (pero de otros elementos), las de frío.

Sea como sea, tenemos que las bolsas de calor instantáneo desechables incluyen el procedimiento de actuación en la que destacan los aspectos siguientes:

  • El producto funciona golpeándolo.
  • El interior se compone de MgSO4, que es sulfato de magnesio, o de CaCl2, cloruro de calcio, además de agua.
  • Al golpearlo, este compuesto, sea cual sea, se va a disolver en el agua.
  • Esta disolución lleva consigo lo que se conoce como reacción exotérmica, responsable de desprender ese calor de manera muy rápida. La temperatura ronda los 55º C. Es en este momento cuando el efecto calorífico es mayor.
  • Conforme pasa el tiempo, el compuesto se va densificando hasta volverse sólidopor cristalización, al tiempo que pierde temperatura (el proceso dura una media hora y el calor aguanta un poco más).

Otra opción es la de las almohadillas de acetato de sodio. Son también pequeñitas, compactas y ofrecen un resultado similar, pero el proceso, que también es químico, es un poquito más complejo.

  • Esta bolsa contiene el acetato y un disco metálico.
  • Este último es el que desencadena la reacción cuando lo presionamos.
  • Esta es una cristalización del acetato, dada por el calentamiento de los cristales del acetato trihidratado, que hace que la sal incluida sea capaz de disolverse sobre sí misma, en su agua de cristalización, dando como resultado una disolución sobresaturada que precipita como una reacción exotérmica cuando se dan algunas circunstancias particulares como sería, en este caso, la presión del metal contra el compuesto.
  • El resultado es un aumento rápido de la temperatura por la reacción y, como en el caso, anterior, podremos disfrutar de poco más de media hora de una temperatura alta que se reduce de manera totalmente gradual.

Estas incluyen ventajas como ser muy económicas, de pequeño tamaño y de actuación muy rápida, pero no hay que olvidar que el proceso químico creado en su interior puede ser peligroso si el producto se manipula inadecuadamente.

¿Qué otros tipos de bolsas de calor de aplicación rápida existen?

Sin embargo, no debemos olvidar que existen otros tipos de bolsas para aplicar calor que pueden ser ventajosas en otros aspectos como tener un tamaño más generoso, ser más económicas a largo plazo (al poder reutilizarse) o contar con elementos menos contaminantes y más seguros.

Compresas de calor reutilizables

Compresas calor reutilizables

Son aquellos sacos hechos en materiales como la tela, de máxima flexibilidad y capacidad para adaptarse a la zona afectada. Las hay de todos los tamaños y densidades y se pueden usar tantas veces como se desee.

Funcionan en seco y también en húmedo, encontrándolas de un tipo, de otro y mixtas. Debido a los materiales de elaboración, resulta un producto evidentemente reutilizable y sin ningún tipo de misterio.

Es económico y, en principio, seguro. Sin embargo, también tiene contras como que en húmedo su uso puede ser desagradable, que podemos quemarnos si no escogemos bien la temperatura (aquí no hay tope) o que el calor desaparece rápidamente.

Bolsas de gel frío y calor

Bolsas de gel frío y calor

Estas son versátiles porque en su interior incluyen un gel que puede tanto enfriarse como calentarse, de manera que nos van a servir tanto si precisamos frío como calor. Además, son reutilizables.

Este gel viene protegido en una bolsa plástica maleable que puede tanto colocarse en el congelador (almacenándola allí durante semanas) como en el microondas o con un baño de agua caliente sin estropearse. En cualquier caso, sigue siendo flexible para poder adaptarse a la zona a tratar.

Bolsitas desechables

Bolsitas desechables calor

Son las que hemos visto que funcionan mediante una reacción química que no se puede volver a repetir con los mismos ingredientes, de manera que sólo podemos disfrutar de sus beneficios en una única ocasión (sulfato de magnesio y cloruro de calcio).

Bolsa térmica casera con semillas

Destacan porque su interior es totalmente seguro, no precisa de reacción química para funcionar por lo que, en caso de rotura, simplemente recogemos las semillas ¡y aquí no ha pasado nada!

En efecto, estas son bolsas que lo que cubren son semillas diversas como el mijo, el lino y el trigo en los casos en los que precisamos de un producto que aporte mucho calor pero cuya textura sea amable con nuestro cuerpo.

También tenemos el arroz, aunque pierde la temperatura más rápidamente, y semillas más grandes como el hueso de cereza o las legumbres, que son excelentes para almacenar mucha temperatura y mantenerla pero que, como puedes imaginar, se hacen notar más debido a su tamaño y dureza.

Por lo general, se añaden, también, toques aromáticos con elementos como camomila, menta o lavanda en polvo; el calor hará que estos aromas se potencien y los disfrutes mientras te relajas.

Al hacerlas de manera casera, podemos escoger tanto el tipo de semilla como si deseamos o no aroma, la compactabilidad del saco térmico de semillas, su tamaño, etc. Esto hace que hablemos de la opción más recomendable por sus bondades y su versatilidad.

Su composición nos permite usarlas tanto tiempo como deseemos, pues simplemente hay que calentarlas unos segundos en el microondas, proceso que podemos repetir tantas veces como deseemos. Un truquito, por cierto, para mantener la humedad de las semillas y que estas se calientes adecuadamente, es calentar el saco junto con un vasito de agua para que las piezas reciban humedad.

Calentar saco termico en microondas con vaso de agua

¿En qué zonas podemos aplicar frío o calor para aliviar el dolor en ciertas lesiones?

No queremos terminar sin indicar que el calor no siempre es adecuado cuando nos lesionamos. Siempre existe el dilema frío-calor y lo cierto es que no hay dudas al respecto, simplemente hay que saber cuando utilizar uno u otro recurso.

Usaremos bolsas de frío:

  • Inmediatamente después de producida una lesión (contusiones, esguinces, lesiones articulatorias, tendinitis, hematomas, calambres…).
  • Cuando hay gran inflamación (ayuda a reducirla).
  • Tras entrenamientos de alta intensidad.
  • Siempre sin tener contacto directo con el elemento de frío (hielo, geles, etc).
  • Podemos aplicarlo en todo tipo de tendones, músculos y articulaciones, aunque es cierto que hay zonas más sensibles como el estómago o la espalda, donde debemos evitar que la temperatura sea excesivamente baja

La excepción viene dada:

  • Si hay una herida.
  • Se ha producido una infección.
  • Obviamente, también, si se padece de trastornos vasculares.
  • Si tenemos hipersensibilidad cutánea.
  • En las sienes (especialmente si se tiende a padecer mareos y pérdidas de consciencia).

En el caso del calor tenemos que resulta adecuado:

  • Al menos un par de días después de haber sufrido una lesión y haberla tratado previamente con frío y con los fármacos recomendados por un profesional. Esto es, cuando ya hemos sufrido la evolución aguda pero el dolor continúa.
  • En sustitución del frío, si se sigue aplicando días después, para calmar la zona adolorida, sentir confort y normalizar el flujo sanguíneo.
  • En casos en de lesiones producidas por el esfuerzo diario (limpiando, durmiendo en mala postura, por acumulación de tensión…).

No aplicaremos de manera inmediata calor:

  • Tras un golpe.
  • Si se mantiene la inflamación.
  • Si hay infección enrojecimiento.
  • Si la piel ya de por sí tiene una alta temperatura.
  • Si se sufre de hipertensión.
  • Si se padece de alteraciones de la sensibilidad.

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Autora del Blog
Clara Autora blog SAQUITOS TÉRMICOS 10

Clara

Hola soy Clara, siempre me ha gustado ayudar a los demás, un día decidí dar un paso más allá y creé Saquitos Térmicos 10, una forma de poder aportar a las personas salud y bienestar de una forma natural, un remedio efectivo contra todo tipo de dolores.
Hago los saquitos de forma artesanal, espero que os gusten como a mí, y sobre todo, os ayuden a vivir de una forma más sana libre de dolores

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